miércoles, 13 de junio de 2012

Anhelo Secreto- Capitulo 17


-Nick, ¿qué te pasa? Parece que hubieras visto un fantasma.


Se volvió hacia ella y estuvo a punto de soltar una carcajada.


-Bueno, de algún modo, así es. ¿Ves a esa rubia despampanante en la piscina?
-La de los pechos gigantes.
-Sí. Pues no tenía semejantes melones cuando yo la conocí. Se ha debido de operar. Bueno, pues esa es Delta, la chica de la que te hablé, la que me abandonó.
-¿De verdad? -Miley estaba lo suficientemente cerca como para verla bien. Y aún pudo observarla mejor cuando la rubia salió del agua. Al levantar los brazos para retirarse el pelo, sus dos senos inflados se presionaron el uno contra el otro como dos balones gigantes.


El hombre mayor con el que se estaba bañando salió de la piscina por la escalera y se dirigió hacia ella. Delta parecía tener veintitantos años, mientras que el hombre tenía más de sesenta.


-Vamos, nena -le dijo el hombre a la rubia y le guiñó un ojo-. Es hora de que te ganes el sueldo.
-Toda tuya -contestó la mujer, aunque su gesto era de todo menos de satisfacción.
-¿Es ese el hombre por el que te dejó? -le preguntó Miley.
-No. No tengo ni idea de quién puede ser ese tipo, pero seguro que será rico. El hombre por el que me dejó era otro fotógrafo. Uno de más éxito que yo pero que, según tengo entendido, andaba metido en producciones de vídeo un tanto sospechosas. Muchas veces me había preguntado qué habría sido de Delta, puesto que no la veía en el mundo de la moda. Creo que la respuesta está en esas dos enormes montañas artificiales. Muchas modelos, especialmente las que quieren fama y dinero demasiado rápido, acaban haciendo cosas así. Podría haber llegado a ser alguien, y mira en lo que se ha convertido.


Los dos vieron cómo la rubia corría detrás del hombre, mientras sus senos se movían obscenamente.


-Parece que sientes cierta pena por ella -dijo Miley algo sorprendida.
-Por extraño que pueda parecer, así es -también él parecía sorprendido-. Al verla así, y en persona, me ha hecho darme cuenta de algunas cosas y ha espantado algunos fantasmas que todavía andaban pululando por mi cabeza.
-Llegaste a amarla mucho, ¿verdad?
-Sí, la verdad es que sí. Ahora veo que era algo estúpido, pero el amor es ciego.
-Sé exactamente a qué te refieres. No puedo ni contar el número de impresentables y de perdedores de los que me he ido enamorando a lo largo de los años. Pero el último tipo con el que estuve antes de conocer a Liam era el peor de todos.
-¿Cuándo fue eso?
-Estaba viajando por Australia y me puse a trabajar en una tienda de calzado de lujo en la Costa Dorada. Un día, un tipo muy sofisticado entró y yo lo atendí. Compró seis pares de zapatos solo para estar más tiempo conmigo. Bueno, eso fue lo que me dijo, y yo me quedé impresionada.
-Un poco inocente por tu parte, Miley, dejarte engañar con una frase como esa.
-Así soy yo cuando me enamoro de alguien.
-No lo fuiste conmigo.
-Porque solo me sentía atraída por ti, no me enamoré.


¡Estupendo! Se había buscado una respuesta así.


-¿Y qué ocurrió después?
-Pues me llevó a cenar aquella noche, luego fuimos a su casa e, inmediatamente, a la cama.


Nick decidió no pedir más detalles. Sentía unos celos infernales de aquel hombre. Cuando la había conocido, se había comportado como si fuera de hielo con él. Claro que, en aquel instante, había estado a punto de casarse, y seguramente todavía se resentía de lo que le había ocurrido con aquel tipo.


-¿Cómo terminó? ¿Te abandonó?
-No. La verdad es que no lo hizo. A su modo,creo que Justin me quería, en la medida en que un hombre así es capaz de amar. Pero ocurrió algo y ya no me pude creer que era el hombre de mi vida.
-¿Descubriste que ya estaba casado? 


Ella se rio.


-¡Ojalá hubiera sido tan sencillo como eso!
-Ahora sí que estoy intrigado. ¿Qué ocurrió?
-Lo arrestaron por tráfico de drogas y le cayeron quince años.
-¡Guau! ¿Y tú nunca sospechaste?
-No. Él no tomaba drogas y nunca negociaba en mi presencia. Nos fuimos incluso a Bangkok y no me enteré de nada. Me dijo que era importador de joyas. Debería haberme dado cuenta, por mis pasadas experiencias, que eso era demasiado bueno para ser verdad. Pero, como tú dices, el amor nos convierte en unos idiotas. Pensé que todos mis sueños se habían hecho realidad. Justin era guapo, exitoso, excitante. En lo material, lo tenía todo también: una mansión en mitad de un lago, un coche, un yate. Cayó rendido a mis pies desde el primer momento. Me adoraba. Y yo pensé que era cuestión de tiempo el que me propusiera matrimonio. Estaba en una nube. Cuando, de pronto, un día agarré el periódico y lo vi en la primera página.
-Debiste de sentirte fatal.
-Me sentí totalmente destrozada, te lo aseguro.
-¿Tuviste que testificar en su juicio?
-Por suerte, no. También tuve la fortuna de que todo eso sucediera en otro Estado. No les había contado nada sobre Justin a mis padres. Pensaba hacerlo en cuanto nos comprometiéramos. Pensé que sería una agradable sorpresa para ellos después de mis errabundas relaciones con hombres. Sin duda, sorprendente fue.
-Menos mal que lo arrestaron a tiempo.
-Yo entonces no lo veía así.
-Tampoco lo vi yo con Delta. Pero está claro que lo que nos ocurrió a ti y a mi fue algo positivo. También creo que estás mejor sin Liam, aunque ahora no te lo parezca. No te quería.
-El amor es algo de lo que puedo prescindir de momento.


Nick la miró fijamente.


-No sé. Creo que es un sentimiento que tiene algo muy atractivo.
-Pues yo no. Te incita a hacer cosas estúpidas e irracionales.
-Puede que sí -y por eso mismo durante los próximos dos días iba a hacer lo más estúpido e irracional de su vida.
-¿Cuándo nos van a traer esa comida? -preguntó Miley irritada.
-Enseguida. Mientras tanto, tomemos más champán -añadió y le llenó la copa-. Está rico, ¿verdad?
-Sí. Pero si no como algo se me va a subir a la cabeza. Enseguida me emborracho con el champán.
-Bueno, no pasa nada, ¿no? No vas a hacer nada que no harías en cualquier caso.


Ella lo miró por encima de la copa y sonrió seductora.


Nick agradeció su predisposición, porque iba a tener que trabajar duro a partir de entonces y la necesitaba dispuesta y a punto.


Respecto a cómo hacerlo, se dijo que no podía rajar todos los condones porque ella podría darse cuenta. Solo podía permitirse algún que otro agujero. Excepto aquella noche...


El poder de observación de Miley podía verse francamente alterado por el alcohol...
Aquel pensamiento lo excitaba tanto como lo preocupaba.


Era un acto verdaderamente estúpido e irracional, lo sabía. Ella no lo amaba. No querría casarse con él. A lo más que podía aspirar era a ser padre de su hijo a distancia y a tener un acceso limitado.


Pero ¿y qué? Iba a hacerlo de todas maneras.

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